lunes, 21 de abril de 2014

FEBRERO: SER EDUCADOR O EDUCADORA…


En la primera reunión con los equipos de cada Centro analizamos de una forma general, reflexiva y relajada, el papel del educador: actitudes. Para ello había enviado previamente a cada Centro dos documentos que nos parecieron a mi tutora y a mí muy cercanos a la realidad  son:
·         El capítulo 7 del libro de  Gema Paniagua / Jesús Palacios. (2005) Educación infantil. Respuesta educativa a la diversidad. Madrid: Alianza Editorial.
·         Lobo, E (2002): Educar en los tres primeros años. Madrid: Teleno.

CONCLUSIONES
Partimos del convencimiento común de que la figura del educador/ a  debe: estar presente, acompañando, empatizando, sosteniendo y haciendo evolucionar situaciones vividas por los niños.
La manera de ser y hacer debe estar muy cuidada y pensada. Debe acompañar al niño, interactuado con él pero sin invadir. Viendo al niño o niña como es, tomando distancia para ajustarse adecuadamente a sus acciones.
Procurando en todo momento un entorno seguro, que garantice la seguridad afectiva y física.  Para que como profesional, puedas tomar distancia y resolver los conflictos, con firmeza cuando sea necesario, y así responder a la necesidad del límite para que el niño pueda crecer.
Debe respetar, acoger, escuchar  y comprender al niño sin fusionarse con él, para poder proporcionar un sostén emocional ajustado.


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